Arandelas de cobre y aluminio

Fabricación técnica Cusell

Propiedades y características técnicas

Las arandelas de cobre y aluminio, se fabrican a partir de metales no férricos de alta pureza diseñados específicamente para funciones de estanqueidad estática en circuitos de fluidos. A diferencia de las arandelas de acero estructural, estos componentes destacan por su maleabilidad y ductilidad controlada.

En el caso de las arandelas de cobre, utilizamos cobre electrolítico en diferentes grados de dureza (recocido, semiduro, duro). El cobre recocido, el más habitual para la fabricación de arandelas, es sometido a un tratamiento térmico posterior al corte. Este proceso elimina el endurecimiento por acritud generado durante el troquelado, devolviendo al metal su suavidad original. Esto permite que la arandela se deforme plásticamente bajo el par de apriete, copiando las micro-irregularidades de las superficies a sellar.

Las arandelas de aluminio se caracterizan por ser ligeras, amagnéticas y presentar una excelente resistencia natural a la corrosión atmosférica. Se fabrican habitualmente bajo la norma DIN 7603 (Forma A plana), asegurando dimensiones y tolerancias estandarizadas para racorería y tapones, aunque pueden fabricarse fuera de norma según especificaciones del cliente.
Tanto el cobre como el aluminio, actúan como una barrera física hermética en uniones roscadas sometidas a presión interna.

Ventajas del material / producto

Estanqueidad superior por deformación:

La ductilidad del material recocido asegura un sellado hermético en tapones de cárter, inyectores y circuitos de frenos donde las juntas rígidas fallarían.

Gestión del par galvánico:

La disponibilidad de ambos materiales permite seleccionar la arandela compatible con el bloque motor (aluminio o acero) para evitar la corrosión electroquímica.

Resistencia térmica y química:

Soportan temperaturas elevadas y contacto con aceites, combustibles y líquidos hidráulicos sin degradarse como lo harían ciertos elastómeros.

Versatilidad de fabricación:

Procesos de estampación de alta velocidad que permiten grandes series con costes competitivos.

Consulte con nuestra oficina técnica para determinar la idoneidad de este material en su proyecto.

Aplicaciones industriales habituales

Estas juntas son omnipresentes en cualquier equipo que gestione fluidos a presión mediante conexiones roscadas. Su función principal es evitar fugas en puntos críticos de maquinaria y vehículos.

Entre los sectores más destacados se encuentran:

  • Esenciales en cambios de aceite, sistemas de inyección diésel, circuitos de frenado y refrigeración en automoción y maquinaria agrícola.

Arandelas de cobre y aluminio | Manufactures Cusell

Manufacturas Cusell suministra estas arandelas en una amplia variedad de especificaciones:

  • Normativa:

    Fabricación estándar bajo DIN 7603 (Juntas de estanqueidad planas) y otras normas internacionales bajo pedido.

  • Medidas:

    Stock de matrices para toda la gama métrica habitual (M6, M8, M10, M12, M14…) y medidas en pulgadas (BSP) comunes en fontanería (1/4″, 3/8″, 1/2″).

  • Espesores:

    Variedad de espesores calibrados para ajustar la altura de montaje o la capacidad de deformación requerida.

  • Producción:

    Desde series medias mediante corte por agua o láser (sin coste por utillaje), hasta grandes series por estampación y troquelado automático.

Preguntas frecuentes (FAQ)

El recocido ablanda el metal. Es vital para que, al apretar el tapón del cárter o racor, la arandela se deforme y copie las irregularidades del asiento, sellando herméticamente. Sin recocido, el cobre es demasiado duro y fugaría.

Depende de dónde la montes. Si el bloque es de Aluminio, usa arandela de Aluminio. Si usas cobre sobre aluminio, la corrosión galvánica soldará la pieza o corroerá el metal. Si el bloque es de acero/hierro, puedes usar cobre sin problemas.

No se recomienda. Al apretarse la primera vez, el material sufre un endurecimiento por deformación (acritud) y se aplana para adaptarse al asiento. Si se reutiliza, el metal ya está endurecido y no volverá a adaptarse correctamente, aumentando significativamente el riesgo de fuga.