Antes de comparar materiales conviene definir las variables del servicio. Sin esta base, la selección suele hacerse por costumbre, equivalencias incompletas o referencias demasiado genéricas.
Fluido o medio de contacto
El material debe resistir el medio real: agua, vapor, aire, aceites, combustibles, ácidos, álcalis, disolventes, alimentos, gases o mezclas complejas. No basta con conocer la familia química general; la concentración, el tiempo de contacto y la temperatura cambian completamente el comportamiento.
Temperatura de trabajo
Debe distinguirse entre temperatura continua, picos térmicos, ciclos térmicos y temperatura real en la zona de sellado. Una pieza puede trabajar correctamente a temperatura ambiente y fallar rápidamente si la temperatura del fluido o de la brida supera el rango estable del material.
Presión y tipo de unión
No es lo mismo una tapa ligera, una brida con buena rigidez, una unión roscada o una aplicación sometida a pulsaciones. La presión no actúa aislada: depende del diseño del alojamiento y de la capacidad del conjunto para mantener la carga de sellado.
Carga de apriete disponible
Algunos materiales necesitan una compresión inicial relativamente alta para funcionar bien; otros toleran peor la sobrecarga. El material de la junta debe ser compatible con la capacidad real de apriete del montaje.
Movimiento y deformación
Hay aplicaciones estáticas, dinámicas, con microvibración, ciclos de dilatación, asentamiento o relajación del conjunto. La elasticidad y recuperación del material son críticas en estas condiciones.
Normativa y requisitos documentales
En agua potable, alimentario, gas, farmacéutico, automoción o ferroviario, no basta con que el material funcione técnicamente. También debe tener soporte normativo, trazabilidad o documentación adecuada.